Myriam Vachez / El mundo triste

AutorMyriam Vachez

En Iraq, ya no los contamos. En Israel, volvieron a empezar después de unas pequeñas semanas de tregua. En la India fueron dos seguidos, y con eso ya suman seis en nueve meses. Luego está Indonesia, más espaciados, pero terribles. Marruecos, Argelia, Arabia Saudita, Chechenia... Los muertos, como dice Vargas Llosa (MURAL, 25/08/03) ya nomás los vemos pasar, oímos cuántos fueron, 50 en Mumbai, veintitantos en Jerusalén, 20 en Bagdad, etc., etc., etc., y seguimos con lo nuestro.

¿Qué más podríamos hacer si la seguridad internacional o la resolución de los conflictos regionales, religiosos, territoriales en nada nos competen? Cuando mucho rezarle a Dios o pedirle a la suerte que no nos toque nunca a nosotros, ni a los que nos son cercanos, nunca, y pedir a nuestros gobernantes que nos dirijan de la mejor manera posible en este contexto internacional tan complicado. Es decir, pedirles que nos aseguren un futuro vividero, pacífico y, de ser posible (¡aunque luego ya no sabemos si eso sea mucho pedir!), próspero.

Hay otras cosas que nos competen y son para tenerlas siempre en mente: a nosotros nos compete nuestro pueblo, nuestros indígenas, nuestros pobres -los "más pobres de los pobres" y los otros-. Y también nos compete, porque le compete a nuestro Gobierno, asegurarnos que se están reforzando nuestras fronteras para que no se filtren terroristas internacionales, pero a la vez exigir que se exija que a nuestra gente se le dé trato por lo menos humano en su intento por pasar dichas fronteras; todo eso mientras logramos ser capaces -que es lo que más compete a cada uno de nosotros- de retenerlos aquí. Mientras logramos hacer que nuestra tierra no sea una tierra de exilio, una tierra que expulsa a quienes nacen en ella.

A veces parece que "nos estamos dejando"...En el terreno de la economía, parece que simplemente decidimos ya no luchar más y cada quien se dedica a sacar a tiempo su mejor tajada y adiós México lindo. ¿Cuántas empresas realmente mexicanas e importantes siguen existiendo en nuestro país? Muy pocas, una cuantas por región, orgullosamente mexicanas, de capital mexicano y que además se extienden al extranjero. Pero la mayoría, sus dueños las venden, todas o en gran parte, en cuanto encuentran una buena oferta.

Mis respetos a quienes se han mantenido firmes, mis respetos a quienes emprenden nuevas cosas, porque la inercia mundial nos está llevando y nos estamos dejando. ¿Que es necesaria la inversión extranjera? ¡Nadie pensaría en...

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