Jorge Ramos Ávalos / Nicaragua despierta

AutorJorge Ramos Ávalos

Hay dos cosas que nunca he entendido de Daniel Ortega. Una es por qué se quiere parecer al tirano que luchó tanto por derrocar (Anastasio Somoza). La otra es por qué vive en una casa que no es suya.

Les cuento la increíble historia de la casa más adelante pero déjenme comenzar con las recientes protestas en Nicaragua. Lo que empezó como manifestaciones por los cambios en programas sociales rápidamente se convirtió en una revuelta contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, su esposa y vicepresidenta. Ellos tienen un duro control sobre el país. Y lejos de ser un demócrata, Ortega lleva 23 años en el poder (de 1979 a 1990 y del 2006 al 2018).

La represión de su gobierno contra los manifestantes -jóvenes y estudiantes en su mayoría- fue brutal. La cifra de muertos, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, ya superó los 40. ¿Quién ordenó esa matanza? "El gobernante ausente y su omnipresente vicepresidenta no solamente intentaron descalificar la protesta", escribió desde Managua el periodista Carlos Fernando Chamorro, "sino que ordenaron arreciar la represión hasta provocar una verdadera masacre". Se trata, en palabras de Cha- morro, del "peor baño de sangre de la historia de Nicaragua en los años de post guerra".

El antiguo revolucionario sandinista copia los mismos métodos represivos de la dictadura que derrocó. Y la impunidad. No hay ninguna esperanza de meter a la cárcel a los autores intelectuales de la matanza.

Entre los muertos estaba el periodista Ángel Gahona, quien reportaba en vivo (en Facebook Live) las protestas en la población de Bluefields. Su esposa, quien seguía la transmisión, vio cómo murió. "Fue un disparo profesional", me dijo Migueliuth Sandoval, "fue un disparo en la sien, que no cualquiera acierta". (Aquí puedes escuchar el podcast de mi entrevista con la esposa y el hijo de Ángel Gahona: http://bit.ly/2JLs857).

La revuelta contra Ortega y su clan surgió desde dentro de Nicaragua, no se trata de ninguna conspiración internacional para "desestabilizar" al país, como sugirió perversamente la dictadura cubana. Se trata de estudiantes y ado- lescentes que han perdido el miedo y que están hartos de tener un gobierno autoritario, que censura y mata.

Estos jóvenes nicaragüenses me recuerdan tanto a los dreamers y a los alumnos sobrevivientes de la masacre en la escuela secundaria de Parkland en la Florida. El cambio en Nicaragua está en...

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