BENCHMARK / Cómo sobrevivir a un hijo de la...

AutorJorge A. Meléndez Ruiz

Todos los hemos sufrido. En un descuido, hasta lo hemos sido: un hijo(a) de la ching... en el trabajo. Bueno en realidad están en todos lados (¿verdad Donaldo?), pero es más difícil zafarse en la oficina. A veces esa persona es un compañero, subordinado o peor, ¡el jefe!

"En todos lados me decían: ¡ayuda! Me estoy enfrentando a un cabrito. ¿Qué hago?", explica el autor Bob Sutton en una charla (véala en nuestros sitios).

Para contestar esta pregunta el profesor de Stanford escribió una secuela a su primer libro (relea "La regla de no más cabr..."): "Cómo sobrevivir a un hijo de la ching..." (HdelaCh).

Súper práctico. Empecemos por lo básico: ¿qué es un HdelaCh? El que humilla y le falta al respeto a las personas, dejándolos sin energía.

El daño es tanto a nivel de bienestar (ansiedad, depresión, insatisfacción, problemas fisiológicos, y afectación en relaciones) como en el nivel de desempeño (productividad, proclividad a errores, baja creatividad, rotación y mediocridad). Un coctel tóxico.

¿Qué hacer? Primero, realizar un diagnóstico.

"¿Lidias con un HdelaCh temporal o certificado? Todos podemos actuar como cabritos en las condiciones equivocadas: presión, cansancio, etc. Pero algunos son tóxicos siempre. Esos son los certificados", explica Sutton.

La radiografía debe considerar también la duración del maltrato, si el cabrito tiene poder, si es uno o son varios y finalmente, el tipo de daño que provoca a nivel personal y organizacional.

Bueno, ¿y luego qué? Cuatro estrategias básicas:

  1. Emprender la huída. Si está en una situación insoportable, lo mejor probablemente sea salir. Pero de forma inteligente. Sin quemar puentes o actuar irreflexivamente. Por ejemplo, si no toda la empresa es tóxica, puede buscar un puesto en otra área. Recuerde: en la era de la híper comunicación, todo se sabe. Hasta la forma como se abandona la oficina de los espantos.

  2. Técnicas para evitar al HdelaCh... En frecuencia y duración:

    · Mantenga la mayor distancia física posible para limitar comunicación e influencia. Mínimo 10 metros.

    · Baje el ritmo de contacto: juntas, emails, etc.

    · Encuentre una "zona segura".

    · Busque un "protector". Un superior que sirva de armadura.

    · Una fuerzas con colegas. Protección y alerta temprana.

  3. Trucos para proteger el alma. Cambiar percepciones para minimizar daño sicológico. Despersonalizar para analizar y ver si se puede aprovechar algo. Desarrollar empatía y hasta perdonar puede minimizar el daño. Distanciamiento temporal...

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