Proyecto de decreto por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Salud, de la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, de la Ley General de Educación y de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. - Iniciativas Legislativas del Senado - Iniciativas Legislativas - VLEX 847826652

Proyecto de decreto por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Salud, de la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, de la Ley General de Educación y de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

Fecha de presentación: 9 de Septiembre de 2020
 
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Iniciativas

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY GENERAL DE SALUD, DE LA LEY GENERAL DE DERECHOS DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES, DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN Y DE LA LEY DEL IMPUESTO ESPECIAL SOBRE PRODUCCIÓN Y SERVICIOS.

Las y los abajo suscritos, Senador Salomón Jara Cruz, Senadora Mónica Fernández Balboa, Senadora Martha Lucía Micher Camarena, Senadora María Soledad Luevano Cantú, Senador Oscar Eduardo Ramírez Aguilar, Senador Ovidio Peralta Suárez, Senador Arturo Bours Griffith, Senador Primo Dothé Mata, Senador José Alejandro Peña Villa, Senadora Bertha Alicia Caraveo Camarena, Senadora Imelda Castro Castro, Senador José Ramón Enríquez Herrera, Senadora Gloria Sánchez Hernández, Senador Daniel Gutiérrez Castorena, Senador Higinio Martínez Miranda, Senador Ricardo Velázquez Meza, Senador Juan José Jiménez Yáñez, Senador Julio Ramón Menchaca Salazar, Senadora Lucía Trasviña Waldenrath, Senadora Griselda Valencia de la Mora, Senadora María Guadalupe Covarrubias Cervantes, Senadora Ana Lilia Rivera Rivera, Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre, Senador Aníbal Ostoa Ortega, Senadora María Antonia Cárdenas Mariscal, Senadora Martha Guerrero Sánchez, Senadora Cecilia Margarita Sánchez García, Senador José Luis Pech Varguéz, Senadora María Merced González González, Senadora Rocío Adriana Abreu Artiñano, Senador Félix Salgado Macedonio, Senador Martí Batres Guadarrama, Senador Joel Molina Ramírez, Senadora Susana Harp Iturribarría, Senadora Maribel Villegas Canché, Senadora Citlalli Hernández Mora y Senadora Jesusa Rodríguez Ramírez, integrantes de la LXIV Legislatura del H. Congreso de la Unión, a nombre del Grupo Parlamentario del MORENA, con fundamento en la fracción II del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, someto a la consideración de esta Asamblea la siguiente Iniciativa al tenor de la siguiente

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) , el consumo de bebidas y alimentos de alto contenido calórico representa un factor determinante de la actual crisis de salud pública internacional. La obesidad y la malnutrición son padecimientos crónicos que derivan en 37 millones de muertes prematuras cada año; y constituyen uno de los principales retos para los sistemas nacionales de salud desde el punto de vista de la oferta de los servicios médicos. A nivel global, el incremento del sobrepeso durante los últimos 30 años ha sido alarmante.

En México, el 70% de la población padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad, además, esta enfermedad se asocia directa y principalmente con la diabetes y enfermedades cardiovasculares, pero también con trastornos óseos y musculares y algunos tipos de cáncer.

Esta combinación de factores ocasiona el 32% de las muertes de mujeres y el 20% de hombres en el país; y explica de manera particular el impacto que la actual pandemia ha tenido para la salud y la vida de miles de mexicanas y mexicanos. Todas y todos sabemos que la exposición a los principales factores de riesgo comienza por lo general durante la niñez y estamos plenamente conscientes de que los graves problemas de nuestra sociedad en materia de obesidad, diabetes, hipertensión, etc., responden principalmente al alto consumo de bebidas y alimentados procesados y con altas cantidades de grasa, sal y azúcar que ingerimos desde temprana edad.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud ha sido clara y contundente: el consumo de alimentos chatarra y de bebidas con elevado contenido de azucares o edulcorantes es absolutamente nocivo para la salud y deben tomarse acciones urgentes a nivel mundial para reducir su consumo y su impacto sobre la salud. De conformidad con la evidencia científica, el consumo de azúcares en exceso en cualquiera de sus formas (sacarosa, fructosa, glucosa, etc.) brinda sólo calorías vacías e innecesarias, y contribuye de manera determinante al aumento de peso y al desequilibrio hormonal. Además, la evidencia científica existente demuestra que niñas, niños o adolescentes con sobrepeso tienen una alta probabilidad de padecer esta condición durante toda su vida.

La evidencia muestra también que niñas, niños y adolescentes tienen menos capacidad de ajustar sus hábitos pensando en las consecuencias de largo plazo cuando hay una posibilidad de satisfacer un gusto o un placer de corto plazo. La industria es consciente de esta tendencia por lo cual utiliza la publicidad y el mercadeo de manera indiscriminada hacia los niños y adolescentes, cuando no hay una regulación eficaz para protegerlos . Este argumento científico sustentado en una gran cantidad de evidencia resulta suficiente para justificar la necesidad de que el Estado intervenga e instrumente un conjunto de acciones encaminadas a proteger y garantizar el ejercicio del derecho a la salud de niñas, niños y adolescentes, aún por encima de otros derechos y libertades individuales o colectivas que, en un ejercicio de ponderación y proporcionalidad, de ninguna manera podrían estar por encima del principio constitucional del interés superior de la niñez.

Datos sobre el impacto económico de la obesidad y las enfermedades asociadas.-

Por su magnitud y ritmo de crecimiento, el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles y de manera particular la diabetes, representan ya un grave problema sanitario con los efectos negativos significativos sobre la salud de los mexicanos, afectando de manera importante la productividad de las empresas, el desempeño escolar y el desarrollo económico como país en su conjunto.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 2017, los costos de salud generados por enfermedades asociadas con el exceso de peso ascenderían a 150 mil millones de pesos, de los cuales el tratamiento tan sólo de la diabetes oscilaría entre los 80 y 100 mil millones de pesos, que equivaldría entre el 70 y 90% del gasto programable en salud (IMCO Staff, 2015; SSA, 2015) .

Por tanto, la magnitud, la frecuencia y el ritmo de crecimiento del sobrepeso y la obesidad representa una emergencia sanitaria que pone en riesgo ahora al propio desarrollo económico del país. Dado su papel como causa de enfermedad, la obesidad aumenta la demanda por servicios de salud y afecta el desarrollo económico y social de la población, de tal forma que, en caso de no actuar, el costo que implicará en el futuro será mayor a la inversión requerida hoy para implementar políticas que hagan frente a esta problemática.

De acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud, de no aplicar intervenciones preventivas o de control costo-efectivas sobre la obesidad y sus comorbilidades, los costos podrían ascender a más de 200 mil millones de pesos. Además, existen otros costos indirectos asociados, tales como aquéllos relacionados con la muerte prematura y la reducción en la productividad laboral, así como los problemas financieros que enfrentan las familias al tener que asumir los elevados gastos de un tratamiento contra enfermedades crónicas no transmisibles generadas por el sobrepeso y la obesidad.

De acuerdo con la investigación de la Alianza por la Seguridad Alimentaria , denominada “El ambiente escolar obesogénico en México: La necesidad de mejorar la regulación de la venta de alimentos y bebidas en escuelas”, 8 años después de la entrada en vigor de la regulación para la venta de alimentos y bebidas en las escuelas de nivel básico del país, el 51% del total de la oferta al interior de las escuelas observadas fue de alimentos y bebidas ultraprocesados, como galletas, dulces y botanas empaquetados. El 55% de las escuelas tuvieron publicidad y el 63% de la oferta de bebidas fueron azucaradas. Mientras que sólo 1 de 9 escuelas tuvo acceso a agua potable gratuita y de calidad por medio de bebederos.

Al respecto, el Doctor Juan Rivera Dommarco, Director General del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), ha señalado de manera acertada que, “dada la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en los escolares, urge el diseño y aplicación de acciones para convertir el actual entorno escolar obesigénico en uno que promueva la alimentación saludable y la actividad física. Para lograr este...

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