Principios tradicionales, expresiones contemporáneas

AutorJavier Dondé Matute
Páginas53-96

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Doble criminalidad

EN SU acepción más genérica, el principio de doble criminalidad exige que las conductas (acts), materia de la extradición, sean consideradas delictivas en el país requerido como en el requirente;1 sin embargo, esta referencia genérica no responde a los alcances que debe tener este principio, es decir, ¿qué elementos deben tomarse en cuenta para determinar si una conducta es delictiva en un país u otro?

Históricamente, la forma de darle contenido a este principio ha sido a través de la inclusión, en los tratados de extradición, de una lista con los delitos que pudieran dar pie a esta última Sin embargo, tal fórmula se considera poco práctica en la actualidad, pues al surgir nuevas formas delictivas sería necesario reformar el Tratado de E xtradición Como la reforma de estos tratados es un proceso complicado, las listas pierden vigencia y no responden a los cambios de las prácticas de la criminalidad

Consecuentemente, en los tratados de extradición más modernos se ha optado por distinguir los delitos materia de la extradición a través de ciertas características, excluyendo del proceso a aquellos que no cumplen con las mismas En general se trata de limitar a la extradición sólo a los delitos considerados graves Por ello, las cláusulas de los tratados de extradición que establecen una punibilidad mínima para la procedencia de ésta forman parte del contenido de este principio

Es importante notar que este cambio en la política exterior de los Estados tiende a ampliar los supuestos en virtud de los cuales procede

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la extradición, pues de un listado que necesariamente limita los delitos objeto de la extradición se abre un abanico de delitos que tienen una punibilidad mínima Esta situación se agrava en los casos como el de México, en el que solamente se requiere una punibilidad mínima de un año Esta combinación tiene como resultado un incremento considerable en los supuestos que pueden dar lugar a la extradición2 Por otro lado, todavía subsisten problemas para ijar los alcances de la doble criminalidad Lo que parece estar claro es que la base para determinar la doble criminalidad es la descripción típica contemplada en la ley penal;3 esto es importante porque se excluyen del análisis otras formas de imputación, como la autoría y la participación

Un ejemplo de ello es el conspiracy o confabulación delictiva, que en su expresión más simple implica el acuerdo de voluntades entre dos o más personas para cometer un delito, independientemente de que se realice la conducta delictiva o no4 Esta figura propia del derecho anglosajón no tiene equivalente en nuestra tradición jurídica, donde es difícil encontrar tipos penales que no impliquen la exteriorización de una conducta;5 por este motivo, pudiera resultar tentador recurrir a la primera hipótesis normativa del artículo 13 del Código Penal Federal, el cual prevé el simple “acordar” en la comisión de un delito Sin embargo, al no constituir este último un tipo penal sino una forma de participación, no es posible, sin violar el principio de doble criminalidad, emplearla para extraditar a un país de tradición anglosajona por confabulación delictiva

Establecido lo anterior, debemos tener presente que el debate actual se da en torno a esquemas complejos de criminalidad En efecto, se ha argumentado que en los casos de delincuencia organizada y lavado de dinero, el análisis de la autoridad de extradición se complica, pues es complejo encontrar tipos penales “análogos”.6 Esta afirmación no

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es del todo precisa, pues si la autoridad se remite a todas las leyes penales, sin limitarse a los esquemas de delincuencia organizada, es posible encontrar figuras lo suficientemente parecidas como para encontrar la doble criminalidad En estos casos en particular, es importante que haya marcos jurídicos internacionales que permitan que la doble criminalidad se actualice con base en tratados internacionales concretos Siguiendo con este ejemplo, se puede recurrir a la Convención de las Naciones Unidas sobre Delincuencia Organizada Transnacional para encontrar definiciones marco que pueden ser la base de la extradición y del cumplimiento del principio de doble criminalidad

A manera de ejemplo, el artículo 16 (3) de la Convención de las Naciones Unidas sobre Delincuencia Organizada Transnacional señala: “cada uno de los delitos a los que se aplica el presente artículo [que son los señalados en la Convención] se considerará incluido entre los delitos que dan lugar a extradición en todo Tratado de Extradición vigente entre los Estados parte Los Estados parte se comprometen a incluir tales delitos como casos de extradición en todo tratado de extradición que celebren entre sí”.

Es decir, independientemente de los tipos penales que se concreten en el ámbito interno de los países, los tratados que buscan la criminalización de diversas conductas sirven de base para la determinación de definiciones que son aplicables en todos los Estados parte. En el recientemente firmado Tratado de Extradición con Argentina se ve el relejo de esta idea. El artículo 2 (4) señala: “Procederá igualmente la solicitud de extradición, respecto de los delitos previstos en acuerdos multilaterales ratificados por la Parte Requerida y la Parte Requirente”. En otras palabras, basta con que los Estados hayan adquirido el compromiso de considerar como delictiva una conducta prevista en un tratado multilateral para que se dé por satisfecho el principio de doble criminalidad

Esto mismo sucede también en materia de narcotráfico,7 terrorismo8 y de violaciones a los derechos humanos, como desaparición

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forzada de personas9 y tortura,10 para los que una red de tratados internacionales prevé definiciones aplicables a todos los Estados parte y pueden ser la base de la doble criminalidad, sin necesidad de recurrir al estudio de la ley penal de los países involucrados en el proceso de extradición

Una revisión de los tratados de extradición de los que México es parte pone en evidencia la erosión del principio de doble criminalidad Así como se apuntaba en páginas anteriores, los primeros tratados de extradición ratificados por México establecían un listado de delitos que podían dar lugar a la extradición; sin embargo, dichas cláusulas no establecen un número limitado de delitos que puedan dar lugar a la extradición, ya que en ocasiones vienen acompañadas de estipulaciones que abren esta posibilidad a cualquier delito, como el tratado con el Reino Unido, que establece: “puede también concederse la extradición, a arbitrio del Estado a quien se pida, por cualquiera otro delito, respecto del cual se puede conceder la extradición, conforme a las leyes de ambas partes contratantes, vigentes en la época en que sea pedida”.11 Por otro lado, encontramos un esquema mixto de listados con la fórmula de pena mínima de un año en tratados de extradición más recientes, como el firmado con Estados Unidos, que data de 1978.12 En cuanto a la punibilidad mínima, la regla general es que se establezca la de al menos un año de prisión Excepcionalmente, se encuentran tratados de extradición que establecen la pena mínima en dos años; es el caso de los tratados firmados con Francia13 y Uruguay14 En tratados de extradición más recientes, se establece adicionalmente un lapso mínimo a compurgar para que tenga lugar la extradición Si se toma en cuenta que la extradición procede en virtud de una

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orden de aprehensión o de una sentencia condenatoria, este segundo supuesto normativo aplica en los casos en que se solicita una extradición en virtud de una sentencia condenatoria En este supuesto, la extradición solamente procede cuando el tiempo que hace falta compurgar es de por lo menos seis meses de prisión A manera de ejemplo, se puede volver a citar el Tratado de Extradición con Estados Unidos: “si la extradición se solicita para la ejecución de una sentencia, se requerirá además que la parte de la sentencia que aún falte por cumplir no sea menor de seis meses”.15 El límite mínimo de un año tiene excepciones en algunos tratados modernos. Por ejemplo, el firmado con Panamá establece: “Cuando en la solicitud de extradición iguren varios delitos con arreglo a la legislación de ambas partes, pero alguno de ellos no reúna el requisito relativo a la duración mencionada de la pena, la parte Requerida tendrá la facultad de conceder también la extradición por estos últimos”.

En estos casos, a discreción del Estado requerido, el límite establecido por la pena mínima de un año, aunque es muy reducida, puede obviarse cuando haya distintos delitos en la solicitud de extradición, igual que si los delitos no cumplen con este requisito Esta excepción amplía la posibilidad de que una persona sea extraditada y desgasta el principio de doble criminalidad

Excepcionalmente encontramos limitaciones al principio de doble criminalidad En este sentido, es importante mencionar el tratado con Canadá, que en su parte conducente establece: “La extradición deberá ser concedida por conductas intencionales que de conformidad con las leyes de ambas partes constituyan un delito punible por un término de prisión superior a un año”.16 Este tratado limita la posibilidad de otorgar la extradición por delitos dolosos y consumados Esto contrasta con otros tratados, por ejemplo, el firmado con Uruguay que establece la posibilidad de extraditar por delitos culposos: “Darán lugar a la extradición las conductas dolosas o culposas que sean punibles conforme a las leyes de ambas partes”.17

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También es notable la diferencia entre tratados que expresamente prevén...

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