Parte la 'Chéjov' contemporánea

AutorErika P. Bucio

Ante la pregunta de qué tan autobiográfica era su obra, Alice Munro se refirió a La vida de las mujeres (1971), una serie de historias relacionadas entre sí acerca de la ficticia Del Jordan, una niña vivaz y curiosa, decidida a convertirse en escritora al darse cuenta de que tiene material de sobra en su pueblo natal.

"Supongo que podría llamarse una novela autobiográfica... La mayoría de los incidentes son versiones modificadas de incidentes reales. Algunos son completamente inventados, pero la realidad emocional, el sentimiento de la chica por su madre, por los hombres, por la vida... todo es sólidamente autobiográfico", argumentó la autora canadiense, fallecida el lunes a los 92 años.

Como Del Jordan, Munro se propuso ser escritora. Produjo sus primeros cuentos en la adolescencia en su natal Wingham, en el Ontario rural, donde su padre, Robert Laidlaw, se dedicaba al negocio de las pieles, y su madre, Anne, era maestra.

En la primavera de 1950 publicó su primer relato, The Dimensions of a Shadow, en una revista literaria de corte estudiantil.

"Desde sus primeros relatos publicados en los años 50, cuando era estudiante, hasta Las chicas Ferguson nunca deben casarse, Ontario, como lugar ficticio, ocupa un sitio central en el contenido y la forma de sus relatos (...) Sus costumbres, percepciones y prejuicios impregnan el arte de Munro", escribió su biógrafo Robert Thacker en Reading Alice Munro, 1973-2013.

Cuando la escritora ganó el Nobel de Literatura en 2013, la primera cuentista en lograrlo, el Toronto Star publicó una nota sobre Wingham, el "lugar donde Munro encontró sus historias", que contrastaba la admiración por la autora que tiene un sitio dentro del museo local con la indignación de quienes creían reconocerse en sus historias y no necesariamente salir bien librados.

Un hombre se presentó armado en el rancho del padre de Munro al reconocer detalles de la trágica muerte de un bebé escaldado en La hora de la muerte, publicado en su primer libro de relatos, Danza de las sombras (1968), y a punta de pistola le exigió que su hija dejara de escribir sobre su familia.

Ese primer libro resultó ganador del Premio del Gobernador General.

En esa época, Munro era vista como una ama de casa. Un periódico, de hecho, anunció el galardón con el titular: "La fama sorprende a una ama de casa".

Una escritora que acabaría por ser bautizada como la "Chejov canadiense", cuyos relatos empezaron a aparecer en The New Yorker en 1977.

Munro contó que aun...

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