Iniciativa parlamentaria que reforma el artículo 89 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, en materia de financiamiento de concesionarios de uso social, de 9 de Abril de 2015 - Iniciativas de la Cámara de Diputados - Iniciativas Legislativas - VLEX 582231630

Iniciativa parlamentaria que reforma el artículo 89 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, en materia de financiamiento de concesionarios de uso social, de 9 de Abril de 2015

Núm.:3399
Fecha de apertura: 9 de Abril de 2015
Periodo:Segundo Periodo Ordinario
Etapa:Precluida
Legislatura:LXII
 
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Que reforma el artículo 89 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, a cargo de la diputada Cristina Olvera Barrios, del Grupo Parlamentario de Nueva AlianzaLa suscrita, Cristina Barrios Olvera, diputada federal del Grupo Parlamentario Nueva Alianza en la LXII legislatura de la Cámara de Diputados, con fundamento en lo establecido en la fracción II del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en los artículos 6, numeral 1, 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados, somete a consideración de esta soberanía, la siguiente iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman las fracciones I, III, IV, VI y se deroga la fracción VII, todas del artículo 89 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, al tenor de la siguiente: Exposición de MotivosEl dinamismo de los medios de comunicación y en especial de la radio y la televisión ha llevado a la necesidad de contar con una legislación moderna y acorde a las nuevas realidades sociales e informativas generadas por un mundo globalizado, en todos los aspectos de la actividad humana.La necesidad de diferentes tipos de comunidades, en especial las ubicadas en medios rurales y zonas indígenas, de tener acceso a medios de comunicación social más cercanos a sus realidades y necesidades ha sido una constante en los últimos años, no solo en nuestro país, sino en diferentes regiones del orbe.El surgimiento, desarrollo y consolidación de las denominadas radios comunitarias ha servido para dar voz a diferentes organizaciones y grupos sociales que por años no tuvieron acceso a los medios de comunicación tanto comerciales como oficiales que no enfocaban sus transmisiones y contenidos a los sectores indígenas y rurales.Ha sido a través de estas estaciones de radio que poblaciones, como las indígenas, han tenido la oportunidad de elaborar y difundir contenidos en sus lenguas originarias, acordes a las necesidades de su población y difundir información generada en sus propias comunidades que no era incorporada en las transmisiones de las estaciones operadas por particulares (personas físicas o morales) con fines mercantiles y por entidades de gobierno (federales o estatales) impidiéndose de esta forma el ejercicio cabal del derecho fundamental de libertad de expresión y acceso a la información.En nuestro país las primeras radios comunitarias tuvieron un enfoque eminentemente indígena, se concentraron en un trabajo de difusión de actividades e información dirigida a la población y con un uso preponderante de las lenguas originarias habladas en sus comunidades. Hoy en día el número de estaciones comunitarias que producen sus contenidos hablados tanto en español como preponderantemente en lenguas indígenas como el mixteco, zapoteco, hñahñu (otomíes), maya, entre otros, ha venido creciendo al amparo de la organización social y el interés de las comunidades por hacerse de sus propios medios de comunicación.En sus inicios, como consecuencia del marco jurídico y de las formalidades necesarias para obtener un título de permiso para operar una estación de radio, los medios comunitarios se vieron obligados a operar en la semiclandestinidad y la ilegalidad, arriesgándose con ello a que en cualquier momento a que la Secretaria de Comunicaciones y Transportes interviniera la operación de la estación por el uso sin concesión o permiso del espectro radioeléctrico, asegurara los equipos y solicitara la detención de operadores, locutores y demás personal presente en el inmueble.Otro problema al que se enfrentaban eran las nulas opciones de financiamiento a las que podían acceder aquellas personas que se responsabilizaban de la instalación y operación de estas radiodifusoras; fue común que la operación de sus estaciones corriera a cargo de las propias comunidades, se organizaban colectas entre los habitantes para contar con recursos económicos que permitieran la adquisición y mantenimiento de los equipos de transmisión, en tanto que el personal prestaba sus servicios a título gratuito.Las primeras transmisiones contenían información eminentemente local y se circunscribía a avisos de acontecimientos cotidianos y mensajes de labor social para ayudar a la comunicación entre las poblaciones que conformaban la comunidad (rancherías, caseríos, entre otros, localizados fuera de los principales núcleos de población); paulatinamente se fueron incluyendo mensajes en los que los productores locales ofertaban sus productos y servicios y por los cuales las estaciones empezaron a recibir ingresos adicionales a los que tradicionalmente venían recibiendo.No obstante estas necesidades y limitaciones, muchas estaciones se resistían a recibir apoyos económicos o en especie de instituciones y órganos de gobierno (locales y federales) con la intención de garantizar la autonomía e independencia de lo que ya proyectaban como sus “líneas editoriales”.Sin embargo, el que una experiencia haya subsistido en condiciones que le permitieron alcanzar la consolidación y reconocimiento de la labor que desempeñaban en favor de sus comunidades, no la hacían sostenible en términos económicos, incluso el haber alcanzado su autofinanciamiento, no garantizaba que estuvieran en condiciones de cumplir las funciones de servicio a su audiencia y de fortalecimiento de las voces comunitarias.Debemos reconocer que la comunicación ciudadana, alternativa o comunitaria no puede existir si no es en función de la dinámica social en la que se desarrolla, con la que guarda una estrecha relación y lazos irreductibles. Es en la relación que establece con sus audiencias y en el proceso de participación comunitaria, en donde se justifica el origen y la razón de ser de una experiencia de comunicación comunitaria. En última instancia, no importa cómo haya surgido la iniciativa, mientras se garantice su autonomía y la independencia de su proyecto comunicacional.La sostenibilidad económica, si bien es importante, debe ser apenas un factor entre varios que determinan la viabilidad de un proyecto de comunicación comunitaria. Otros factores importantes para garantizar esa viabilidad son la sostenibilidad social y la sostenibilidad institucional.De tal forma, la sostenibilidad social se encuentra íntimamente ligada con la participación en el proyecto de los actores sociales y los habitantes de las comunidades, así como con el respaldo de la audiencia desde el punto de vista de su cantidad pero también de la calidad de su compromiso, similar importancia tiene el que la población se sienta parte trascendental del proceso comunicacional desarrollado por el proyecto.Sin esta participación (tanto de la comunidad como de...

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