Ejercer el periodismo en entornos violentos: análisis empírico de las zonas de silencio en México

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AutorGrisel Salazar Rebolledo
CargoDoctora en Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (cide) (México). Profesora y coordinadora del Programa de Periodismo del cide maria.salazar@cide.edu orcid: https://orcid.org/0000-0001-8874-1089
Páginas1-28
[ 1 ]
Perfiles Latinoamericanos, 29(58) | 2021 | e-ISSN: 2309-4982
doi: dx.doi.org/10.18504/pl2958-001-2021
Recibido: 11 de octubre de 2019
Aceptado: 18 de agosto de 2020
Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial
(CC BY-NC) 4.0 Internacional
* Doctora e n Políticas Públ icas por el Centro de Investigac ión y Doc encia Económica s (cide) (Méxi-
co). Profesora y coordinadora del Programa de Periodismo del cide | maria.salazar@cide.edu | orcid:
https://orcid.org/0000-0001-8874-1089
Ejercer el periodismo en entornos violentos:
análisis empírico de las zonas de silencio en México
Practicing journalism in violent contexts:
an empirical analysis of Mexico’s zones of silence
Grisel Salazar Rebolledo*
Resumen
Se ha demostr ado que la violencia criminal tiene efec tos nocivos sobre los periodistas que la r e-
portan. En México han proliferado las “zonas de silencio”, lugares donde los medios no generan
noticias sobre el crimen organizado. Ante la violencia algunos diarios han optado por la auto-
censura mientras que otros han persistido en cubrir estos temas. ¿Cómo puede explicarse esta
variación? Aquí argumento que la prensa se restringe cuando la violencia coincide con estrategias
de censura gubernamental, común en regímenes híbridos. La evidencia proviene de una base de
datos propia que reúne los titulares de los principales diarios locales de México.
Pala bras clav e: autoritarismo subnacional, libertad de prensa, represión, violencia, medios locales.
Abstract
Previo us stud ies ha ve show n that crimin al vio lence has per vasive effect s on j ournali sts wh o re-
port it. In Mexico, the so-called “zones of silence” have proliferated. In these places the media
have quit reporting about organized crime. In violent contexts some local newspapers have opted
for self-censorship while others remain actively reporting. How can we explain these variations?
I argue that criminal violence has a deterrence effect over the media only when and where gov-
ernment censorship strategies are undertaken simultaneously, as it is common in hybrid regimes.
The evidence comes from an original database of the main local newspapers in Mexico.
Keywords: subnational authoritarianism, media freedom, repression, violence, local media.
G. Salazar Rebolledo | Ejercer el periodismo en entornos violentos: análisis empírico de las zonas de silencio en México
Perfi les L atino ameri canos , 29(58) | FLACSO México | doi: dx.doi.org/10.18504/pl2958-001-2021
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Introducción
¿Por qué en algunos contextos de violencia prevalece la autocensura en
la prensa mientras que en otros se continúa informando sobre la acción de
grupos delictivos y las políticas de seguridad? La ciencia política ha estudia-
do recurrentemente los impactos de la proliferación de la violencia sobre las
instituciones democráticas y la legitimidad de los regímenes (Carreras, 2013;
Ley, 2017; Pérez, 2004), pero los esfuerzos para entender sus consecuencias
sobre el periodismo son aún incipientes (Bartman, 2018; Brambila & Lugo
Ocando, 2019; Flores et al. 2012; Hughes & Márquez, 2017).
La estrategia de enfrentamiento contra el crimen organizado que emprendió
el gobierno federal mexicano a partir de 2006 ha provocado el recrudecimien-
to de la violencia, incluyendo la proliferación de ataques contra periodistas y
el empeoramiento de las condiciones de seguridad para ejercer el periodismo.
Ello ha traído cons igo una percepción generaliz ada de que el silencio se ha ins-
talado en las redacciones de los estados más violentos, dejando a la sociedad
desprovista de información sobre la evolución de las condiciones de seguridad
pública. Esta situación ha conducido a hablar del surgimiento de “zonas silen-
ciadas” (cidh, 2017); y aunque el uso de este concepto empieza a extenderse
(Pérez, 2013; Jacobson, 2017; De Mauleón, 2017), su existencia no se ha do-
cumentado sistemáticamente, ni se han explorado sus causas.
El repunte de la violencia ha hecho que, efectivamente, algunos medios hayan
renunciado a informar sobre las actividades del crimen organizado. Por ejemplo,
los periódicos Zócalo de Coahuila comunicaron públicamente que se abstendrían
de difundir toda información relacionada con el crimen organizado “en virtud
de que no existen garantías ni seguridad para el ejercicio pleno del periodismo
(Aristegui Noticias, 2013). Otros redujeron su cobertura, pero sin hacer noti-
cia pública de ello; y otros más se negaron a abandonar su función informativa,
acudiendo a otras estrategias de reporteo. Un ejemplo es Noroes te, de Sinaloa
que, en 2010, después de un ataque contra el edificio del diario y una llamada
amenazadora de un supuesto integrante del cártel de los Beltrán Leyva, no solo
no admitió las condiciones del chantaje, sino que respondió con una editorial
y la frase “No vamos a ceder” publicada a ocho columnas (Lozano, 2010). El
diario además ha difundido un decálogo con nuevos criterios para continuar
reportando, pero minimizando el riesgo. El perió dico El Su r, de Guerrero, es
otro de los que se han resistido a caer en la autocensura; y su director admite
que, aunque ya no se realiza “periodismo de investigación”, el diario intenta “ape-
garse a principios periodísticos generales, como contrastar información y buscar
diversas fuentes” (Romero, 2015) para no renunciar a su función informativa.

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