La 'mañanera' de Andrés Manuel

AutorFernando del Collado

Fotos: Luis Castillo

El jefe de Gobierno del Distrito Federal juguetea con tomar entre sus manos un cartel que lo reclama para Presidente. Es un letrero diseñado al estilo del Viejo Oeste, donde sobresale su foto con la leyenda "se busca". Un reportero de Televisa lo ha llevado a la sala de prensa para mostrárselo y sacarle alguna declaración sobre su posible postulación a la Presidencia en el 2006. Andrés Manuel López Obrador sonríe a la intentona. Bullicioso, lo entretiene con la idea de querer tomar el cartel entre sus manos. Son unos segundos de jugueteo con el reportero. Finalmente, frente a siete cámaras de igual número de canales de televisión, López Obrador se decide por tomarlo. Sonriente, lo coloca a su costado derecho, lo presume ante todos y termina por exclamar: "así... como que no quiere la cosa". Una expresión lo bastante contundente como para provocar hilaridad en la sala de prensa Francisco Zarco del viejo edificio virreinal, sede del gobierno capitalino.

Es la conferencia matutina, la "mañanera" del pasado jueves 19. Nuevamente, el jefe de Gobierno le ha dado la vuelta a una de las interrogantes más insistentes que los reporteros de la "fuente" le han planteado desde meses atrás: será o no candidato presidencial.

Andrés Manuel les ha revirado que a él "lo den por muerto". Pero su habilidad para mantener la expectación en torno a sí mismo durante las conferencias matutinas es una de las piezas claves de su juego mediático, rumbo al 2006.

Las "mañaneras" iniciaron formalmente el 31 de mayo del 2001. Desde entonces, López Obrador ha ofrecido 962 conferencias de prensa. Excepto en 35 ocasiones donde se ha ausentado, el jefe de Gobierno del Distrito Federal no ha fallado a su cita con los reporteros de la "fuente". Todos los días del año, a las 6:00 horas, asiste puntual a su cita con los medios para dar "nota".

A tres años y tres meses de su arribo a la gubernatura del Distrito Federal, es el funcionario público con mayor audiencia en los medios de comunicación nacional. Todos los días, las conferencias de prensa le generan una cobertura de por lo menos 56 medios: 15 periódicos de difusión nacional, 5 revistas, 19 estaciones de radio y 8 canales de televisión, además de otros 12 medios internacionales.

Ningún gobernador de su nivel político, ni ningún secretario de Estado ha ocupado tantos espacios en los medios.

Sólo el 21 de enero pasado, cuando se dio a conocer la información y reacción de Andrés Manuel sobre el caso de su chofer y coordinador de logística, Nicolás Mollinedo Bastar, un monitoreo interno hecho por la Dirección General de Comunicación Social del Distrito Federal registró un total de 236 notas, reacciones, artículos y comentarios sobre el tema. Ese día también se registró el tiempo en radio y televisión que fue de 2:16 horas. Nadie lo iguala. Acaso su presencia mediática es comparable con la más alta figura política del país: el presidente Vicente Fox.

La negatividad

Y así, "como que no quiere la cosa", Andrés Manuel no sólo ha sabido reposicionarse en el espectro nacional como una figura mediática, sino que ha colocado en la agenda de los medios los temas políticos que él mismo suele marcar.

Datos de monitoreo de Comunicación Social del gobierno capitalino indican que durante el año pasado Andrés Manuel se ocupó en un 79 por ciento de temas locales, aquellos relacionados con la función administrativa del Distrito Federal, mientras que el 21 por ciento se relacionaron con temas nacionales. Un conteo hecho por Reforma entre agosto y diciembre del 2003 registra que se ocupó en 63 por ciento de temas locales y 37 por ciento de temas nacionales.

Con todo, los temas locales también pasan por la voluntad del jefe de Gobierno, quien decide cuáles trata y cuáles no. El año pasado, por ejemplo, los temas que mayoritariamente colocó en sus ruedas de prensa fueron los relacionados con el paquete presupuestal, los avances en la simplificación administrativa, la ley de pensión universal, la ley de austeridad, el paraje San Juan y el consejo de información. Poco ocuparon en su agenda cotidiana los temas relacionados con la seguridad y los servicios públicos como el transporte urbano.

Según el registro de Comunicación Social, reporteros de la "fuente" formulan un promedio de 28 preguntas cada día en las conferencias matutinas. De éstas, el jefe de Gobierno rechaza contestar seis.

La negativa de López Obrador para contestar incluso preguntas relacionadas con la administración local es materia cotidiana para la "fuente" que cubre las conferencias matutinas, como ocurrió el pasado lunes 23, al presentar el Plan de Acción en Materia de Seguridad Pública, con la presencia del secretario del ramo capitalino, Marcelo Ebrard.

Luego de unos breves minutos de introducción sobre el plan, Andrés Manuel ofreció pasar la palabra a su secretario de Seguridad Pública. Pero el reportero de Televisión Azteca Marco Campillo le arrebató la palabra: -Señor, antes que nada una pregunta sobre...

-Al final, al final -lo interrumpió López Obrador.

-¿Al final? ¿De cuánto tiempo? -apostilló el reportero.

-Es que esto es muy importante -reviró el jefe de Gobierno.

-Es que me gustaría hacer una pregunta...

-Por favor... lo que diga mi dedito (una señal de no).

-¿De plano? ¿Usted nos va a dictar qué es lo que debemos preguntar? -cuestionó el reportero. Ya no obtuvo respuesta.

Conocedor del lenguaje de la comunicación masiva, el productor televisivo Federico Wilkins señala que la habilidad de Andrés Manuel López Obrador para manejar a los medios es propia de un reconocimiento actoral.

El jefe de Gobierno "marca su tiempo dramático con largas pausas y baja el tono de voz para marcar una sensación de paz, seguridad y control. Aclimata a la fuente para evitar exabruptos. El es todo control. Fija sus propias reglas, sus propios temas. No da entrevistas de banqueta. Y es el gran 'decididor' mediático", dice Wilkins, creador de la serie Ciudad Desnuda, productor del noticiero 24 horas, con Guillermo Ortega, y del programa Zona abierta, que conduce Héctor Aguilar Camín.

Además, le parece que tras la intención de convocar a la prensa a las 6:00 horas existe un objetivo primordial de ubicar al jefe de Gobierno como un trabajador exhaustivo entre el colectivo.

"Subliminalmente se capitaliza en el colectivo el mensaje: 'todavía no nos paramos y Andrés Manuel ya está trabajando'. Así, Andrés Manuel se convierte en el gran sacrificador, un 'Cristo pobre'. Muy de la izquierda que pregona la vocación de servicio de los líderes consagrados 24 horas a su tarea. Que no tienen vida porque viven para su pueblo".

Wilkins añade que otro de los objetivos en materia de comunicación masiva es adelantar la presencia del jefe de Gobierno y generar "la nota" con un esquema de provocación, "por la hora de la conferencia, Andrés Manuel obtiene cobertura nacional diaria. Los programas informativos de la mañana tienen que refritear la coberturas del noticiero de la noche anterior. En contraste, Andrés Manuel genera información fresca, provocativa, desafiante, que detona el debate. Todos los días nos da el gran...

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